Desde el secano de Marchigüe hasta el corazón agrícola de Quinta de Tilcoco, dos
productoras recibieron soluciones de riego que les permitirán enfrentar la escasez
hídrica, mejorar sus cultivos y proyectar el trabajo que realizan junto a sus familias.
Hoy, dos productoras de la Región de O’Higgins encarnan esta transformación y se han convertido en referentes de sus territorios, tras ser beneficiadas por el Concurso de Pequeña Agricultura exclusivo para Mujeres de la Comisión Nacional de Riego (CNR) del Ministerio de Agricultura.
Ambos proyectos incorporan tecnología para hacer un uso más eficiente del agua y fortalecer las condiciones de producción. El seremi de Agricultura, Carlos Valdés, destacó el impacto profundo de estas herramientas: “Estamos llegando con la Comisión Nacional de Riego a cambiar vidas. Estamos trayendo nueva tecnología a las productoras para que tengan una mejor cosecha y todo un éxito en materia agrícola”.
En la misma línea, la Coordinadora Regional de la CNR, Amelia Olea Urrejola, valoró que estas obras permitan avanzar en seguridad hídrica “en sectores críticos como el secano y en comunas pequeñas, donde la rentabilidad es fundamental para mejorar la calidad de vida de las productoras”.
Marlene Castillo: pionera en Marchigüe En Marchigüe, donde las condiciones del secano dificultan la agricultura estable, Marlene marcó un precedente al convertirse en la primera mujer de la comuna en adjudicarse un proyecto de riego. Su sistema le permitirá habilitar un pozo, un acumulador de agua y riego por goteo, todo complementado con generación de energía fotovoltaica.
“Estoy feliz, contenta, emocionada también porque Dios sabe que yo necesitaba este proyecto”, cuenta Marlene, quien podrá dejar atrás las largas y extenuantes jornadas de riego manual. Para el alcalde de la comuna, Sebastián Flores, este hito es una señal positiva para toda la zona, mostrándose infinitamente agradecido y con la certeza de que el beneficio será muy bien utilizado.
Patricia Flores: tradición familiar que mira al futuro Desde Quinta de Tilcoco, Patricia representa la continuidad de una tradición agrícola que desarrolla junto a su esposo e hijo. Su proyecto le permitirá intervenir 3,14 hectáreas mediante un embalse de regulación corta, un desarenador y un sistema de riego por goteo con cinta especializada para el cultivo de papas.
“Esto significa harto. No sé si fue suerte haberme sacado este premio, pero estoy muy feliz”, relata Patricia, quien ahora mira con entusiasmo la posibilidad de proyectar de forma segura sus cultivos de papas, choclo y hortalizas.

