Los ofertones electorales y la deuda pendiente con la innovación

Columna de Opinión María José Bon, Directora de En Modo Emprendedor

“Cada vez que Chile entra en un ciclo electoral, ya sea presidencial o parlamentario, aparece nuestro catálogo infaltable de “ofertones”: bonos, subsidios exprés, ayudas generales para pymes y planes anticrisis que parecen diseñados más para sumar votos que para transformar el país.

La experiencia ha demostrado que, una vez terminada la campaña, estas promesas se diluyen. Lo urgente se come a lo importante y lo realmente estructural, como la innovación, que podría ser nuestra palanca de desarrollo, vuelve a quedar relegado al discurso.

El espejismo de la reactivación rápida

Los mensajes de campaña suelen sonar así: “ayudaremos a los emprendedores”, “harán crecer las pymes” o “atraeremos inversiones”. Pero casi nunca se explican el cómo y el para qué.

La reactivación no es repartir recursos, sino generar un entorno estable en el que los proyectos puedan crecer, escalar y mantenerse sostenibles. Si no, todo se reduce a un parche, no a una solución.

Las trabas reales a la innovación en Chile

Más allá del marketing, quienes vivimos en el ecosistema emprendedor sabemos que los verdaderos obstáculos son estructurales:

  • Exceso de burocracia: trámites lentos y complejos que drenan tiempo y recursos de emprendedores e inversionistas.
  • Discontinuidad de políticas públicas: cada gobierno cambia las reglas y programas, minando la confianza.
  • Baja inversión en I+D: en 2021, el gasto en investigación y desarrollo (I+D) fue apenas el 0,36 % del PIB. Aunque en 2023 subió a 0,41 %, sigue muy lejos del promedio OCDE (2,7 %).
  • Débil articulación institucional: Estado, empresas y universidades suelen trabajar sin sinergias reales.

Mientras esa arquitectura persista, cualquier ofertón electoral se quedará corto.

Comparativa: Sebastián Piñera II (2018–2022) vs. Gabriel Boric (2022–2025)

AspectoSebastián Piñera II (2018–2022)Gabriel Boric (2022–2025)
Crecimiento económico2018: 4,0 % (uno de los más altos en años recientes)2022: 2,4 % (sobre lo esperado)
Inversión en innovaciónLimitada; algunos fondos públicos cuestionadosInversión histórica de US$14 millones en supercómputo e IA; gasto I+D subió de 0,36 % a 0,41 % del PIB
Medidas para emprendedoresCreación de Empresas en un Día (impulsada por Tomás Flores)Startup Campus: hub regional de emprendimiento tecnológico
Apoyo a pymesAgenda de pago a 30 días no aprobada por falta de votosNo se registra iniciativa equivalente destacada
Inversión extranjeraNo se destacan cifras relevantesIED: US$20.865 millones en 2022 (+31 % vs 2021) y US$21.738 millones en 2023, alcanzando el mayor flujo desde 2014.
Contexto de gestiónCrisis: Estallido social (2019) y pandemia (2020), afectando continuidad de políticasContexto más estable; foco en innovación y desarrollo tecnológico
Balance generalBuen desempeño económico inicial, pero deuda pendiente en innovación y apoyo a pymesAvances en innovación y emprendimiento, crecimiento económico moderado, IED histórica

El rol del Congreso: la deuda pendiente

No podemos olvidar que muchas de estas promesas requieren cambios legislativos. El ejemplo más claro fue la Ley de Pago a 30 Días, una demanda histórica de los emprendedores que, pese a los esfuerzos del Ejecutivo y de organizaciones como ASECH, quedó con vacíos porque no hubo voluntad política suficiente en el Parlamento. Esto evidencia que la falta de visión no recae solo en el Ejecutivo, sino también en quienes legislan y definen las reglas del juego para el ecosistema.

Actualmente, los principales “ofertones” de candidatos a diputados incluyen medidas como prometer pago a 5 días, algo que, aunque suena atractivo, atenta contra la credibilidad y sostenibilidad de las políticas de apoyo a pymes. Para contextualizar, en modelos extranjeros exitosos:

  • En Alemania, la ley de pago a proveedores obliga a cumplir plazos de 30 días, pero con mecanismos claros de seguimiento y sanciones efectivas, lo que garantiza transparencia y cumplimiento.
  • En Corea del Sur, las pymes reciben incentivos fiscales y acceso a financiamiento si cumplen plazos de pago con sus proveedores, creando un equilibrio entre incentivo y obligación.

Estos ejemplos muestran que, para que estas iniciativas sean efectivas, no basta con decretarlas: requieren un diseño legislativo sólido, control de cumplimiento y una cultura empresarial alineada, aspectos que todavía faltan en Chile.

¿Qué esperamos de la próxima campaña?

A los votantes nos incumbe mirar más allá del marketing electoral. La verdadera deuda está en construir políticas estables y de largo plazo para impulsar la innovación:

  • Continuidad: programas que trasciendan gobiernos y no dependan de promesas aisladas.
  • Coordinación efectiva entre actores: Estado, empresas y academia deben trabajar de manera conjunta y estratégica.
  • Inversión real y estratégica en I+D y tecnología: recursos y políticas que realmente fortalezcan capacidades nacionales.
  • Responsabilidad de empresarios y emprendedores: más allá de votar, debemos exigir que los planes de los candidatos incluyan compromisos concretos, factibles y medibles, asegurando que los “ofertones” sean solo el inicio de un compromiso serio con la innovación, y no simples titulares de campaña.

Es momento de exigir transparencia, visión y acciones que construyan un entorno de innovación sostenible, donde el progreso no dependa de promesas de un gobierno, sino de políticas de Estado, para consolidar un sistema nacional de innovación sólido, como los de Israel, donde el Estado invierte estratégicamente en startups y tecnología; Finlandia, con políticas de innovación integradas en educación y empresa; o Singapur, que combina incentivos públicos y colaboración privada para el desarrollo tecnológico. Votemos con conciencia: exijamos compromisos reales y medibles, no solo ofertones de campaña.

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